En agosto de 2008 operé una hembra Bobtail de 8 años de una infección de matriz. El estado de salud de la perra era malo, la operación fue larga y costosa, y hubo complicaciones.

Decidí, a parte del tratamiento post-quirúrgico convencional aplicado en estos casos, ayudar con homeopatía … en una de las últimas revisiones, en que la perra ya estaba prácticamente recuperada, al salir de la consulta la propietaria me dijo: “ahora la perra está mejor que antes de ponerse enferma”.

Homeopatia Veterinaria

BREVE HISTORIA DE LA HOMEOPATÍA

La homeopatía fue creada en el siglo XVIII (aproximadamente en el año 1790) por un médico alemán, Samuel L. Hahnemann.

Siempre me ha fascinado la historia de este hombre: Hahnemann estudió medicina, pero en aquella época, los tratamientos para las enfermedades (tengan en cuenta que todavía no se habían descubierto ni siquiera los antibióticos) se basaban en sangrías abundantes, laxantes violentos y ayunos prolongados que, según Hahnemann, sólo conseguían debilitar más a los enfermos o acelerar su muerte.

Frustrado por este hecho, Hahnemann dejó la medicina y empezó a trabajar traduciendo libros de Hipócrates (considerado el padre de la medicina desde el siglo V a. C.), Paracelso, Von Haller y otros grandes científicos de épocas anteriores. En esos libros, ya encontró lo que sería la base de la homeopatía: la teoría de los semejantes.

Así fue como empezó a experimentar consigo mismo, con amigos y familiares para descubrir y crear la homeopatía, como él la llamaba “El Arte de Curar”; a la que dedicó el resto de su vida (Hahnemann dedicó 50 años a su estudio; y no deja de ser curioso que, hace más de 150 años, este hombre viviera 88 años; ¿sería por la homeopatía?).

Después de morir en Francia, sus seguidores hicieron posible que la homeopatía llegara al resto de Europa, América y la India, difundiéndose así por el resto del mundo.

La homeopatía en medicina veterinaria

La medicina veterinaria homeopática nació con el mismo Hahnemann, cuando curó a su propio caballo con homeopatía.

Su idea era que: «… si las leyes que yo proclamo son las de la Naturaleza, ellas serán válidas para todo ser vivo …».

La homeopatía veterinaria ha seguido 2 caminos en paralelo: por un lado, algunos autores han hecho sus propias experimentaciones con animales; por otro (la forma más extendida) se ha extrapolado de la homeopatía humana para “crear” la homeopatía veterinaria e irla perfeccionando, a lo largo de los años, hasta hoy. 

Hahnemann Samuel L. Hahnemann.  Meissen, Alemania, 10 de abril de 1755 – † París, 2 de julio de 1843  

PREGUNTAS FRECUENTES

Normalmente a mi consulta acuden dos tipos de pacientes: animales que sufren enfermedades crónicas graves o muy graves y que la medicina convencional no ha podido mejorar o curar; y animales cuyos propietarios ya se tratan con homeopatía y quieren hacer lo mismo con sus mascotas porque están satisfechos con los resultados. Los propietarios que pertenecen al primer grupo, siempre me hacen la misma pregunta: Mi perro / gato tiene «tal» enfermedad (la que sea en cada caso); ¿se puede tratar con homeopatía? Lo primero que hay que tener claro antes de responder a esta pregunta, es que tratar, no significa necesariamente curar. Ahora abordaremos el concepto de qué enfermedades se pueden tratar con homeopatía, y más adelante en esta sección, hablaremos de la curación.

¿Qué enfermedades se pueden tratar con homeopatía?

Casi todas. ¿Por qué? porque la homeopatía trata a enfermos, y no enfermedades Hay una frase de un gran médico homeópata, James Tyler Kent (1849-1916), que resume a la perfección este concepto: «No se puede afirmar que un individuo está enfermo por que tiene un tumor en la rodilla, sino que tiene un tumor en la rodilla porque está enfermo». Lo que pretende explicar esta frase es que los síntomas que nosotros vemos «fuera», no son la enfermedad en si, sino un reflejo de ella. Cuando uno tiene vómitos, fiebre, tos, … con estos síntomas el cuerpo nos está diciendo que “algo no funciona correctamente”. El homeópata busca este «algo», y el objetivo del tratamiento homeopático es conseguir que el propio organismo «lo solucione»; de esta forma, los síntomas desaparecen. Pero vamos a explicar paso a paso qué es la homeopatía y cómo funciona:

¿Qué es la homeopatía?

La homeopatía es una terapéutica; es decir, una forma de realizar un tratamiento. Se basa en lo que se llama la «Ley de la Similitud”, que significa que “lo similar cura lo similar”; o lo que es lo mismo: toda sustancia capaz de provocar determinados síntomas en un individuo sano, también es capaz de curar síntomas semejantes en el enfermo. Esta ley fue postulada la primera vez por Hipócrates (considerado el padre de la medicina) durante el siglo V a. C., quien afirmaba que había dos formas de curar: por los contrarios (para vómitos, un antivomitivo; para espasmos, un antiespasmódico, …) y por los similares (Ley de la Similitud). La medicina convencional también utiliza esta Ley. Por ejemplo: los medicamentos alopáticos que se usan para el tratamiento de las arritmias cardíacas, llevan como principio activo una sustancia llamada Digitalis.

La Digitalis proviene de una planta, cuya intoxicación provoca precisamente arritmias. O sea, la sustancia activa a dosis bajas cura justamente aquello que provoca a dosis altas. Mientras Hahnemann traducía un libro sobre la intoxicación por quina, medicamento que se usaba en aquella época para el tratamiento del paludismo y otras fiebres, se dio cuenta de la similitud que había entre los síntomas de la intoxicación por quina y los síntomas del paludismo y las fiebres que la quina curaba. Recordó el postulado de «la curación por los similares» de Hipócrates, y así fue como enunció la hipótesis de la Ley de Similitud. A partir de ese momento, empezó a experimentar en base a ella, confirmando dicha hipótesis y dejándonos toda la Materia Médica Homeopática.

¿Qué son los medicamentos homeopáticos?

Los medicamentos homeopáticos provienen de los tres reinos existentes en la naturaleza: el animal, el vegetal y el mineral. 1) Sustancias de origen animal: pueden ser el animal entero, como por ejemplo la abeja o la hormiga; un veneno, por ejemplo de serpiente; órganos o fragmentos de ellos; … 2) Sustancias de origen vegetal: la homeopatía utiliza una gran cantidad de especies vegetales para la preparación de sus medicamentos. Éstos pueden proceder de distintas partes de la planta (raíces, hojas, frutos, …) en un período concreto de su desarrollo. 3) Sustancias de origen mineral: pueden ser cuerpos simples o compuestos, como los metales y metaloides; complejos químicos de origen natural (minerales, petróleo) o mezclas de ellos bien definidas.

Actualmente, existen unas 3000 cepas de medicamentos homeopáticos: 1300 de origen vegetal, 200 de origen animal y 1500 de origen mineral. Cada remedio homeopático lleva una cantidad muy pequeña de principio activo. Gracias a las experimentaciones de Hahnemann, se conoce la dosis mínima que hay que usar para que el remedio tenga efecto, así como la dosis máxima para que no provoque efectos secundarios. La cantidad de principio activo que lleva cada medicamento, se conoce como “dilución”. Dependiendo del efecto que se quiera conseguir en el tratamiento, se usará una dilución u otra.

¿Cómo cura la homeopatía?

El mismo Hahnemann decía que el organismo posee una “energía vital” que se encarga de regular al organismo, proporcionándole una capacidad natural de autocuración. Este concepto de que el organismo tiene una capacidad natural de autocuración, al principio me costó mucho de entender, ya que para mí, carecía de base científica. Sin embargo, con los años y la práctica de la medicina homeopática veterinaria, he visto que realmente esto es así. La naturaleza nos ha provisto de un organismo que tiene la capacidad de autocompensar todo aquello que se va deteriorando. Piensen, por ejemplo, cuantas veces han descubierto en un adulto (animal o persona), por casualidad, un defecto congénito de algún órgano (que sólo tiene un riñón); o cuantas veces cuando se diagnostica una enfermedad, ésta ya tiene un estado muy avanzado (un cáncer, una cirrosis de hígado, …).

Cuando la energía vital se desequilibra, aparece la enfermedad. Las causas de este desequilibrio son muchas: virus, bacterias, estrés, accidentes, mala alimentación, … Ahí es donde actúa la homeopatía. La homeopatía es el impulso que activa el proceso de autocuración del enfermo; es lo que ayudará a nuestro organismo a encontrar la curación por sí mismo. Además, vds. saben, por ejemplo, que la varicela sólo se puede sufrir una vez, ya que la inmunidad que se genera hacia el virus queda en el organismo de por vida. El cuerpo tiene “memoria”; si estimulamos nuestra autocuración tratándonos con homeopatía, nos volvemos menos susceptibles a enfermar. De todas maneras, el fanatismo tampoco es necesario. El objetivo final de médicos y veterinarios debe ser devolver la salud a cada uno de nuestros pacientes; y para eso, hay que proceder de un modo ético-profesional, el cual creo que debe ser encontrar la mejor opción terapéutica en cada caso, ya sea homeopatía o no. La homeopatía es una arma más que tenemos!

¿Qué cura la homeopatía?

Para afirmar qué cura la homeopatía, habría que coger cada uno de los 3000 remedios estudiados y ver – en base a las experimentaciones realizadas – todas las enfermedades que éstos han sido capaces de curar. Algunos de ellos están indicados solamente para síntomas locales concretos (por ejemplo: Clematis vitalba se utiliza casi exclusivamente para los estados varicosos y las úlceras varicosas dolorosas), mientras que otros son capaces de cubrir todos los aspectos del enfermo: síntomas físicos y también aspectos mentales y comportamentales (por ejemplo: Arsenicum album puede estar indicado en una gastroenteritis aguda, pero también en muchas inflamaciones / infecciones agudas de otros órganos, en problemas dermatológicos, dolores neurálgicos, asma, e incluso está indicado para el tratamiento de algunos tipos de ansiedad y depresiones).

Pero a la práctica, nos hemos dado cuenta que es el propio organismo de cada uno el que determina qué se puede curar ! No debemos menospreciar la capacidad de autocuración del cuerpo … todos los homeópatas hemos visto alguna vez como se reestablecía «algo» en un enfermo que a priori era impensable! Por tanto, podremos curar cualquier trastorno funcional del organismo, siempre y cuando no haya destrucción irreversible de los tejidos: enfermedades agudas y/o crónicas de la piel, del aparato locomotor, de los sistemas digestivo y respiratorio, genitourinario y del sistema nervioso. Cuando nos encontramos ante un trastorno degenerativo, la homeopatía quizá no pueda curar pero si puede aliviar en gran medida los síntomas y mejorar enormemente la calidad de vida del individuo. Y también se pueden tratar las alteraciones de la conducta, especialmente aquellas que han sido inducidas por el entorno del animal.

¿Cómo se hace la elección de el/los remedio/s homeopático/s?

Pese que hay diferentes escuelas de homeopatía, y cada una aborda el tratamiento con pequeñas diferencias con respecto de las otras; la elección del remedio siempre tiene el mismo denominador en común: primero hay que individualizar al enfermo; es decir, saber «como funciona su energía vital». Pondremos un ejemplo para que se entenda mejor este concepto: ¿por qué en invierno una persona coge la gripe y otra no?; ¿por qué de dos personas que cogen la gripe, una la manifiesta con fiebre alta y postración y la otra sólo tiene mucha tos? la respuesta es: porque la energía vital de cada uno es distinta, y se desequilibra de formas diferentes, produciendo diferentes síntomas.

Una vez individualizado el paciente, hay que buscar el remedio homeopático que más se asemeje a su cuadro clínico. Ese remedio actuará en el organismo, usando en ese paciente su capacidad individual de reacción, para promover su curación … de ahí la frase que «la homeopatía no trata enfermedades, sino que ofrece tratamientos para individuos enfermos».