Se define la patología cáncer como «la enfermedad neoplásica con transformación de células que proliferan de forma anormal e incontrolada». Neoplasia significa «multiplicación o crecimiento anormal de células en un tejido del organismo».

Así pues, y en términos generales, el cáncer es una multiplicación descontrolada de células de nuestro propio organismo.

¿Cuáles son las causas del cáncer? El cáncer no tiene una única causa, sino que es producto de la interacción conjunta de muchos factores. Estos factores son: las características genéticas, las ambientales y las constitucionales del individuo.
Las características genéticas son la información por la cual es contenida dentro del ADN de cada una de nuestras células; las ambientales son todo aquello que recibimos del exterior; y las constitucionales significan el estado en que se encuentra nuestro organismo en un determinado momento para combatir las agresiones que provienen del ambiente.

Todo empieza a partir de la mutación genética de una célula y una posterior multiplicación secuencial que la convierte recela. Esta mutación puede ocurrir de forma espontánea, por casualidad; se puede haber heredado de otros miembros de la familia; o puede ser debida a la exposición del individuo a factores de riesgo.

Un factor de riesgo es cualquier cosa que incremente las probabilidades de adquirir un cáncer, como pueden ser: la exposición a sustancias químicas; la exposición a radiaciones; algunos virus; y de otros factores ambientales, como algunos constituyentes de la dieta, que aunque hoy día ya se sabe de muchos que son cancerígenos, las investigaciones científicas se continúa buscando otros que también lo son, pero todavía no se ha podido demostrar.

A partir de esta célula «defectuosa», pueden pasar dos cosas: el sistema inmunitario puede reconocer esta célula maligna y destruirla, no permitiendo que se desarrolle el cáncer o, en caso de que no sea eliminada, la multiplicación desmesurada de ésta hará que la enfermedad avance.

A veces, hay enfermedades que hacen que el sistema inmunitario no funcione correctamente y, de esta manera, se puede favorecer el desarrollo de la neoplasia.

¿Qué tenemos que hacer cuando sabemos que nuestro animal tiene cáncer? Si vemos que en nuestro perro o gato le ha salido un nódulo (bulto), la forma de proceder correctamente es llevar al animal a quirófano para extirparle o hacerle una biopsia.

La biopsia o informe anatomopatológico tiene especial importancia, no sólo porque pone «nombre y apellido» al cáncer y nos dice si es benigno o maligno, sino también porque explica cuál es su comportamiento (si es poco o muy agresivo), si está la posibilidad que haya metastitzado (se haya esparcido) y si puede volver a salir o no.

Cuándo el cáncer se detecta en algún órgano interno, la forma de afrontar la enfermedad dependerá de muchos factores.

La intervención quirúrgica se considera siempre la primera opción, pero al mismo tiempo, que se pueda realizar o no también depende de diversas cosas, como el órgano al cual afecte, su tamaño, si se presenta encapsulado o extendido, a la accesibilidad a la hora de hacer la cirugía, la presencia de metástasis y, sobre todo, del estado físico del animal.

Si, desgraciadamente, no ha posibilitado intervenir, se tendrá que recurrir a los tratamientos medicamentosos (paliativos o quimioterapia) o a las terapias naturales (acupuntura, homeopatía); aquello que pueda dar a la animal una buena calidad de vida.

¿Qué podemos hacer para prevenir? Como ya hemos explicado antes, no hay un solo factor que cause el cáncer y, por lo tanto, la prevención pasa por unos hábitos de vida saludables.

En el caso de nuestro animal de compañía, será de vital importancia una buena alimentación y evitar una vida excesivamente sedentaria.

Sin embargo, la mejor arma que tenemos para poder ganar la lucha al cáncer es la detección precoz.

Es aconsejable llevar los animales jóvenes y los adultos, una vez cada año, al veterinario, como mínimo; este control de salud se puede hacer coincidir con la revacunación anual.

A partir de los 7 años, ya sea perro o gato, además de este control anual, sería muy recomendable hacer un análisis de sangre tipo revisión para asegurarnos de que todo va bien.

Para  vuestro animal ya que, igual que para nosotros, la salud es lo más importante.

Gemma Hervàs. Publicado en la revista CalaixDeSastre el 14/05/2009